Por Óscar Álvarez, Director Global del Comparative Forensic Linguistics Project
La técnica Scientific Content Analysis (SCAN) fue desarrollada por el examinador de polígrafo y analista Avinoam Sapir a finales de los años 80. El SCAN es una técnica de obtención de información utilizada en el estudio de la detección del engaño. Pronto se popularizó entre las agencias policiales y de inteligencia de todo el mundo (FBI, Scotland Yard, Interpol, etc.). En los Estados Unidos, debido a la economía del lenguaje y a su aplicación directa al análisis de las declaraciones de sospechosos, víctimas y testigos, se conoce comúnmente como Statement Analysis (SA).
Es importante aclarar que el SA —como lo llamaremos a partir de este momento— no es un «detector de mentiras», como erróneamente lo han considerado muchos investigadores y psicólogos críticos de esta herramienta. No fue diseñado como una técnica de detección de mentiras y engaño, sino para la obtención de información. Al aplicar el SA, los datos obtenidos pueden resultar creíbles, no creíbles, o bien, falsos y engañosos.
La aplicación de la técnica consiste, en primer lugar, en obtener una declaración libremente escrita por el sospechoso, la víctima o el testigo de un delito en casos penales, aunque también puede aplicarse a otros contextos (legales, civiles, laborales, etc.). Aunque originalmente y tradicionalmente el análisis se aplica a un texto redactado de puño y letra por el autor analizado, también puede emplearse en grabaciones de audio y video, cartas, notas, correos electrónicos y mensajes en redes sociales, entre otros. En el caso de audios y videos, generalmente se trabaja con una transcripción escrita exacta.
En segundo lugar, se procede al análisis de la declaración siguiendo cuidadosamente la metodología de la técnica. Una vez analizada, esta debe servir de guía para la entrevista cognitiva policial, ayudando al investigador a obtener información de sus pesquisas en la dirección de los resultados, siempre con la asistencia de las herramientas de investigación necesarias. En otras palabras, el SA es una técnica de investigación (principalmente de análisis lingüístico y psicolingüístico) para obtener información que no debe limitarse únicamente al análisis del texto. Es decir, el analista debe contar con una preparación sólida en estos campos y no omitir la aplicación de la segunda fase de la técnica: la entrevista cognitiva. Además, el análisis de las declaraciones debe llevarse a cabo en la lengua materna del sujeto analizado, por parte de un experto nativo en dicho idioma que conozca a profundidad la técnica del SA.
Existe la tendencia a creer que la primera fase (el análisis de la declaración escrita) es suficiente o, al menos, la más poderosa. Si bien es cierto que puede ser trascendente y determinante para descubrir la intencionalidad y las estrategias de manipulación o mentira del sujeto analizado, los resultados también pueden resultar engañosos en manos de un analista con un entrenamiento deficiente o con falta de capacitación en la gestión de sus propios sesgos.
Es necesario entender que el SA es una herramienta rica y poderosa, pero resulta indispensable conocer sus limitaciones y asegurar que su aplicación sea realizada por expertos en lingüística o psicolingüística, investigadores, analistas de conducta o agentes policiales rigurosamente entrenados. Es una técnica de gran trascendencia en la LFC, pero siempre debe vigilarse con cuidado. El mal uso por parte de oficiales e investigadores con pobre capacitación, sumado al análisis sesgado de supuestos «expertos» que desconocen la técnica a fondo y se enfocan únicamente en la detección de mentiras, ha generado sesgos injustos en ciertos campos de la investigación. Esto ha provocado que plataformas como Wikipedia definan al SCAN desde su primera línea como una «pseudociencia». En esa misma premisa se evidencia la combinación de ignorancia y sesgo: el SCAN o SA no es una ciencia, sino una técnica de investigación para obtener información, y jamás debe ser tratada como un polígrafo verbal.
En la LFC la valoramos bajo esta justa dimensión; es de enorme utilidad investigativa, pero vigilamos con rigor su aplicación y sus resultados. Cabe añadir que en LFC, la mayoría de las veces, el analista no tiene acceso a la segunda fase (la entrevista), lo cual impone una limitación natural en el alcance de sus conclusiones. Sin embargo, no debemos olvidar que la LFC es una disciplina rica en técnicas y herramientas interdisciplinares que observan, blindan y complementan la ejecución de un análisis robusto, superando con creces las limitaciones individuales del SA.